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miércoles, 5 de enero de 2011

Porque ya casi no duele

La ausencia de dolor es maravillosa. Y, salvo cuando estamos inmersos en el dolor, ¡la damos tan por sentada! Un dolor de muelas, un calambre, una jaqueca, un cólico, nos hacen perder el equilibrio, la capacidad de disfrutar el momento, hasta de respirar fluidamente... Cuando por fin desaparece, sonreímos de oreja buscando a quién agradecer el milagro.

Y así nos pasa con todo. No solemos darnos cuenta de la abundancia, hasta que sentimos la carencia. No solemos vivir con el corazón lleno de gratitud, hasta que se cruza en nuestro camino una pérdida irremediable y, sólo entonces, caemos en cuenta de lo mucho que apreciábamos eso que perdimos.

Supongo que es nuestra naturaleza. Pero esas pérdidas, esas carencias, ese dolor nos presentan la oportunidad de reconocer lo que antes había, y con ello, lo que aún tenemos. Nos regalan instantes de lucidez para recordar lo bendecidos que somos con el puro hecho de estar vivos, más los infinitos añadidos que tenemos cada uno en nuestra existencia.

Hoy, después de una buena dósis de analgésicos, me deshice de un dolor casi insoportable. Y me siento renovada, viva, tranquila, feliz. Con tanto por lo que decir gracias, hoy doy gracias por que no me duele nada (o bueno, casi nada!) ¡Qué bendición!

Y ¿tú?, ¿de qué das gracias este día?


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Día gris, corazón soleado


¡Ay, qué bien me siento hoy! El día es gris y mi corazón está soleado; llueve y el agua hace danzar el pasto de mi jardín; me gusta mi vida aunque mi cuenta bancaria esté en números rojos; Renato tiene gripa y ayer se cayó a la alberca y me sacó un sustazo, pero hoy amaneció sonriente, feliz... ¡vivo!  Mi Sabina es hermosa con su look desarrapado y su amorosísima manera de ser hermana de un escuincle encantador y "mulilla", como Su Majestad Renato; comí atún de lata aderezado con jugo de un limón de mi arbolito.... ¡wow!, ¿no? 

Siento aquí, junto a mi, tanto amor de la gente a la que yo también amo, que realmente creo que no necesito pedir nada más... Bueno, sí, me encantaría tener aún muchos años por vivir.

Gracias, a ti que lees estas líneas, por estar en mi vida.