
"Experiencia es lo que obtienes
cuando no obtienes lo que buscas"
Suena bien eso de poder hacer un corte y mejor repetir la escena. ¡Corte! Toma 2. Pero la realidad es que así no funciona la vida. La vida se renueva a cada instante. La vida es irrepetible y escurridiza. La vida es finita, milagrosa, rara y por ello preciosa. La vida ocurre por infinitas casualidades, coincidencias y causalidades únicas. Y avanza siempre hacia adelante. Las escenas no se repiten, los errores no se borran, los aciertos no son permanentes ni hay una meta a la que pueda llegarse antes de tiempo.
La vida es un proceso de duración indefinida, pero nunca eterna. Y como tal, hay que vivirla. Sin autorecriminación ni culpa inecesaria, pero sí con sentido de autocrítica y disposición para enmendar lo enmendable, así como para reconocer lo que ya no tiene remedio. Aprender a renunciar en el momento justo en el que no hacerlo nos haría más daño, es todo un arte que bien vale la pena aspirar a dominar.
Y de todo esto somos siempre aprendices, siempre aspirantes, siempre practicantes perfectibles.
Yo no quiero cortes ni segundas tomas, sólo quiero seguir caminando y no olvidar las lecciones aprendidas. Sólo quiero encontrar cada día en mi vida -tal y como es-, más motivos para sonreír y menos para lamentarme de mis acciones u omisiones.
Sólo quiero seguir por aquí, viviendo y dejando alguna huella que sea grata recordar.
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