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jueves, 18 de marzo de 2010

Avance de primavera



Ahora la lluvia matutina tuvo la textura de la seda y el color de los sueños que se vuelven realidad. Llovió primaveras, llovió semillitas con forma de corazón envuelto en papel celofán. No tengo idea de qué planta sueñan con llegar a ser, pero sé que se sembraron solas en mi jardín y en mi imaginación. Llegaron así, sin aviso, como llovizna sorpresa, y nos dejaron una alfombra de vida en potencia como aviso del cambio de estación. Bienvenida la primavera anticipada y el viento cálido que la trae hasta mi casa.


viernes, 26 de febrero de 2010

Un ejemplo de humildad

Mi amdiración para este hombre, por su humildad, su capacidad de reconocer sus errores y su disposición para enmendarlos. Un ejemplo para mi, como Budista y como ser humano. 



Su congruencia como líder de opinión para sus jóvenes seguidores, es conmovedora. Todos podemos equivocarnos, pero no todos tenemos el valor para reconocerlo, asumir las consecuencias con humildad y con responsabilidad, y hacer de ello una oportunidad para crecer.

Mis respetos.

Traducción libre de su disculpa pública:

Sé que los he decepcionado mucho a todos, los he hecho cuestionarse quién soy y cómo pude hacer lo que hice. Me apena haberlos puesto en esta posición. Por todo lo que hice, me siento profundamente apenado. Pero hay una cosa en especial que de verdad quiero discutir. Algunas personas han especulado que Eileen me lastimó o me atacó de alguna forma la noche de Acción de Gracias. Me enoja que se haya hecho esa historia.  Eileen no me ha lastimado nunca, ni esa noche ni ninguna otra. Nunca ha habido un episodio de violencia doméstica en nuestro matrminonio. Nunca. Eileen ha mostrado enorme gracia y dignidad a lo largo de todo esto. Eileen merece reconocimiento, no juicio. El tema aquí fue mi comportamiento repetidamente irresponsable. Fui infiel, tuve aventuras, engañé. Lo que hice no es aceptable. Y soy la única persona responsable de ello. Dejé de vivir con los valores en los que fui educado. Sabía que mis acciones estaban mal, pero me convencí a mi mismo de que las reglas normales no aplicaban en mi caso. Nunca me puse a pensar en todas las personas a quienes estaba lastimando. Sólo pensé en mi. Traspasé los límites dentro de los que se compromete a vivir una pareja casada, pensé que podía salirme con la mía. Pensaba que había trabajado duro toda mi vida y merecía disfrutar todas las tentaciones a mi alrededor, pensé que me lo merecia. Gracias al dinero y la fama no tuve que ir lejos para encontrar las oportunidades. Estuvo mal, fui  un tonto. No tengo diferentes reglas, las mismas reglas que aplican para todos, aplican para mi. 

Me avergoncé a mi msimo, lastimé a mi esposa, a mis hijos, a mi madre, a la famlia de mi esposa, a mis amigos, mis valores y a jóvenes en todo el mundo que me admiraban.

Entiendo que la gente tiene preguntas, y que la prensa quiere saber los detalles de mis relaciones extramaritales. Entiendo que la gente quiera saber si Eileen y yo seguiremos juntos. Por favor sepan que, en lo que a mi concierne, todas esas preguntas y respuestas son algo entre Eileen y yo. 

Planeo regresar al golf algún día, sólo que no sé cuándo será. No descarto que pueda ser este año. Cuando vuelva necesito hacer mi comportamiento uno más respetuoso del juego.

Hay mucha gente en este cuarto y en sus hogares que confiaba en mi. Hoy quiero pedirles su ayuda. Les pido que encuentren espacio en su corazón para algún día volver a creer en mi.

miércoles, 24 de febrero de 2010

De lo sagrado

Oliverio piensa que soy muy formal. No me queda muy claro por qué, pero tal vez lo soy y no lo noto. El caso es que esta noche, entablamos una conversación "formal" e interesante que se me quedó dando de vueltas en la mente: ¿qué es sagrado* para ti?

Coincidimos en lo sagrado de toda vida humana o animal; yo agregaría de todo ser sintiente. También estuvimos de acuerdo en lo sagrado de la confianza. El propuso el arte y el conocimiento, yo la inocencia y la belleza (como la belleza de un paisaje que nos quita el aliento). 

Es una pregunta interesante, ¿verdad? Creo que nunca me había puesto a pensar en ello... pero me dejó meditándolo. Tiene razón Oliverio cuando dice que no hay demasiadas cosas sagradas. Por el contrario, hay quizás demasiadas cosas a las que se les considera sagradas y que en realidad son tan subjetivas que difícilmente pueden ser realmente sacras.  

A tí, ¿qué te parece sagrado, y por qué? Compártenos.

 *para que no se diga que no soy formal, a continuación la definición de sagrado según la RAE (en este texto lo estoy entendiendo como digno de veneración y respeto inamovibles).  

(Del lat. sacrātus).

1. adj. Digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad.

2. adj. Que es objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o desconocido.

3. adj. Perteneciente o relativo al culto divino.

4. adj. Digno de veneración y respeto.

5. adj. inmodificable. Sus costumbres son sagradas

6. adj. Entre los antiguos, sobrehumano.

viernes, 29 de enero de 2010

La paz: un anhelo posible

"Es un monstruo grande y pisa fuerte"... cantaba Mercedes Sosa sobre la guerra. Cuánta falta nos hace falta la paz. Y habría que empezar por la del propio corazón. El mío no termina de estar en guerra, y yo no dejo de buscar la paz para arroparlo. 

A continuación, un hombre que lucha por la paz mundial y que, estoy segura, lleva un buen trecho ganado para conquistar la paz interna.

Mi admiración!




domingo, 17 de enero de 2010

2010 aquí y ahora

Desde hace una década que regresamos de Japón, llevo a cabo uno de los rituales más hermosos que conocí en ese país que tiene tantos. Allá aprendimos que, para iniciar el año, algunas familias llevan a cabo una ceremonia personal en la que, a manera de meditación, trazan con la técnica de caligrafía japonesa, un ideograma (kanji) que represente la palabra o concepto que desean les acompañe durante el año.

A diferencia de nuestros propósitos de año nuevo, esta es una sola palabra -o dos cuando mucho-, que engloba lo que cada uno quiere, necesita o anhela durante el ciclo que inicia. Al trazarla con un pincel y tinta china, para que los acompañe durante el año, construyen una especie de faro o luz para no perderse en el camino. Una vez terminada mantienen su obra de arte a la vista durante el año , para que en los momentos difíciles en los que se extravía el camino, el kanji les recuerde hacia donde seguir avanzando.

Así pues, la palabra que se elige es importante. Debe reflejarnos de forma genuina y profunda, reflejar el instante que vivimos y la cima que queremos alcanzar. Debe resonarnos, debe sentirse propia y una con nosotros mismos. Debe ser nuestra de verdad.

El concepto que elegí para este 2010 es: momento presente, como en aquí y ahora, como en este instante, como en no vivir en el pasado, ni en el futuro, sino aquí mismo, en el hoy.

Desconozco si este ritual tiene un nombre, pero me parece una hermosa forma de entrar en contacto con nuestro interior, con nuestras emociones, con quienes somos en este momento y quienes aspiramos a ser a lo largo de los próximos meses.

Ya anocheció. Pasó el día, tan soleado y bonito, en un santiamén. Mi casa estuvo llena de personas muy queridas que me acompañan en la vida últimamente. Compartimos el ritual del kanji de año nuevo, y tuve oportunidad de trazar con ellos sus anhelos en papel de arroz. ¡Qué bendecida me siento con tanto cariño y amistad! 

Más allá de si sabes o no trazar un kanji, te invito a hacer la reflexión y a elegir qué palabra quieres a tu lado en este 2010. Date el regalo del silencio interior, de la confianza para escuchar a tu intuición, y elige tu palabra. Si te apetece, aquí puedes compartirla.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nostalgia y pan de muerto


En especial, para Alis

Hoy es el mero día de muertos. El cielo estuvo azul intenso toda la tarde, el viento frío. Anocheció con luna casi llena, algunas nubes. Ya empiezan a llegar, allá a lo lejos, las tormentas. Se escuchan truenos en la lejanía. Se parece al sonido del mar embravecido rompiendo sus olas en un acantilado. Suenan cíclicos y poderosos.

Hoy no tengo ganas de escribir una Calaverita. Sólo tengo ganas de guardar silencio y de pensar en ti, que ya no estás aquí, a mi lado. Me gusta esta idea de que hoy vendrás, guíada por la luz inquieta de las veladoras que alumbran nuestro altar. Tomarás lo que he preparado para ti, compartirás mi mesa, te sentirás en casa y volverás a aquel otro hogar al que te fuiste para siempre.

Me hace gracia pensar que, con todo lo que habrás "vivido" desde que moriste, una rebanada de pan de muerto o un tarro de cerveza te motiven a emprender el viaje de regreso hasta aquí, tu antigua morada. Pero me parece maravilloso que así sea.

Me da nostalgia mirar tu foto, ver esa risa que ya no escucharé, sentir esa mirada que ya no me mira más. Extiendo mi mano y con la yema de los dedos acaricio tu rostro que se siente frío y suave, como la textura del papel fotográfico. Sonrío... a veces las sonrisas también pueden ser tristes.

Hoy deberíamos jugar a que no te fuiste para siempre, que tenemos un día de "tiempo fuera" para volver a celebrar. De eso se trata también nuestro Día de Muertos, de reirse con la Catrina y jugar a que no nos da miedo, ni pesar. Pero hoy no tengo ganas de jugar, ni de reirme de la Flaca. Hoy, sólo quisiera mirar tus ojos vivos, sentir tu abrazo cálido, infinito, acurrucarme en ti y decirte cuánto te quiero, mamita.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mi paz no es sólo ausencia de la guerra



¿En qué consiste la paz? No son fáciles las definiciones. Todo termina siendo subjetivo, así que podríamos decir que las definiciones, como todo lo demás, son cambiantes, impermanentes, inexactas. Especialmente las definiciones de aquello que está vivo. Y también de lo que no lo está. Finalmente las definiciones se hacen desde el punto de vista de alguien vivo, que percibe.

La paz, por ejemplo. Podría definirse por aquello que no es, como la ausencia de guerra o como un estado de ánimo apacible. Pero hoy, que me encuentro con el ánimo sosegado y no estoy en guerra, tengo ganas de encontrar definiciones personales para mi paz:

silencio cálido
ramas que se mecen
murmullo del agua
azul, verde, blanco
mantra
sonreír para adentro
campanitas de viento
luz de luna como aura
noche sin luna, estrellada
té verde con pétalos de rosa
la voz como de agua quieta de mi papá
la mirada luminosa del retrato de Alis
Renato dormido
el abrazo fortísimo de Sabi
un baño de tina a la vainilla
una mano amiga tomando la mía con firmeza
sentarme a escribir sin prisa
respirar profundo
sentir el correr de la sangre en mi cuerpo
las castañuelas de un caballo trotando parejito
una lluvia suave, casi niebla
las olas del mar, tan infinitas
el viento descubriendo mi cara
el momento justo en que concilio el sueño
la voz nostálgica del violonchelo
un camino de piedras mojadas por la lluvia
la quietud del horizonte
el regalo de la vida

Para el día de hoy tengo un deseo ferviente para ti: ¡Que la paz sea contigo! (aunque no sea domingo).

lunes, 21 de septiembre de 2009

Un big bang en la mirada


Imagina dos mares que se juntan de pronto, en la más inesperada de las coordenadas de este mundo. El choque de mareas, de ritmos y vaivenes, de temperaturas, de densidades, faunas y floras debe ser confuso. Pero eventualmente lo logran: sincronizan su impredecibilidad y se vuelven un solo cuerpo de agua, se reconocen, resuenan como notas afinadas y esos dos universos comienzan a danzar un imposible tango al infinito. 

Así nos pasa a los seres humanos con cada nuevo encuentro de pieles, de labios, de manos, o hasta de miradas... cada vez que tropezamos por primera vez o por enésima con otro, dos eternidades colisionan y comienza de nuevo la creación. Somos un bing en potencia, o un bang latente. Pero para ser big bang, hacen falta por lo menos dos.

¡Qué milagros colosales se generan con tan sólo dos presencias!

viernes, 11 de septiembre de 2009

¿En cuántas cajas cabe tu vida?



Minimalismo

(Calco del ingl. minimal art). 1. m. Corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc. (RAE)


En su ámbito más general, es referido a cualquier cosa que se haya desnudado a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, o que proporciona solo un esbozo de su estructura, y minimalismo es la tendencia a reducir a lo esencial. Se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, es también el significado a simplificar todo a lo mínimo y generar un "corto circuito" en el receptor de la obra. (Wikipedia)



En los últimos años nos hemos familiarizado con la palabra "minimalista", principalmente a partir de la arquitectura. Al escucharla nos vienen a la mente imágenes de revistas de decoración, en las que se publican espectaculares propiedades que van desde mansiones churriguerescas, hasta lofts neoyorquinos que parecerían inhabitados por tan pocos objetos que contienen. Estos últimos son los ambientes minimalistas.

Sin duda, son hermosos, armónicos, ordenados, limpísimos. Pero yo siempre me he preguntado, ¿en dónde guardan esas personas sus toallas femeninas, sus zapatos o el tostador? Porque me cuesta trabajo pensar que realmente no poseen más que lo indispensable... aunque sucede. Conozco personas que podrían empacar su casa en diez cajas, o monjes budistas que sólo poseen lo que les cabe en un morral.

Se antoja, ¿verdad? Ni duda cabe que, en la sociedad de consumo en que vivimos, estamos acostumbrados a acumular más de lo que necesitamos. Haciendo un ejercicio de conciencia, podríamos reducir fácilmente la ropa que tenemos colgada en el armario a la mitad, sin sentirnos despojados. De todas formas, gran parte del ajuar con que contamos no lo usamos nunca. ¿O no parecemos retratos con los mismos pantalones cada fin de semana? 

El hábito de revisar y deshacerse de lo que ya no se usa, lo mantienen como una tradición en Japón. Lo hacen cada vez que entra la primavera y sacan todo de armarios y cajoneras para empezar un nuevo ciclo. Y me parece que es una excelente costumbre... No estamos en primavera, pero no estaría de más llevarlo a cabo cada cambio de estación, y ya pronto llegaremos a la transición hacia el otoño. ¿Por qué no hacer una limpieza? Y no sólo del clóset, sino también del corazón y de la mente.

Deshagámonos de esos zapatos que parecen nuevos y que nunca usamos porque nos sacan ampollas; donemos a un bazar o a personas que lo necesiten la ropa que ya no nos queda y que hemos conservado durante dos años con la esperanza de volver a ser tres tallas menos. Limpiemos también el corazón de apegos tan dañinos, de rencores guardados, de amores imposibles. Y, lo más difícil, deshagámonos de una vez por todas del tan inútil ruido de la mente; de esos pensamientos negativos que destruyen; de los juicios constantes hacia los demás y hacia nosotros mismos; del hubiera y del fue, para aprender de una vez por todas a vivir el presente.

¿Te imaginas la de cajas que necesitaríamos para cumplir este propósito loable? Especialmente para lo que se refiere al corazón y a la mente, me parece que haría falta una mudanza más grande que la que vi hoy en el noticiero anunciando que la casa de Michael Jackson había sido vaciada de todas sus posesiones. No tengo idea de en qué otra casa cabrán tantos objetos... habría sido interesante convertirla mejor en un museo. Una estrella como él, tiene esa posibilidad. Nosotros, sin embargo, no tendremos salas de exhibición para todo lo que acumulemos. Lo cargamos por la vida sin sentido y como lastre...

No me imagino convirtiéndome en minimalista... pero sí, definitivamente, anhelo tener muchas menos cajas - de cartón y también de imperceptibles guerras personales-, la próxima vez que me mude de casa.

Y tu vida ¿en cuántas cajas te cabe?

martes, 8 de septiembre de 2009

¡Están vivos!

¡Cuánta generosidad nos enseña la naturaleza! Soy una mujer muy citadina que se ha resistido por años a entrar en contacto directo con Ella, pese a lo hermosa que se ve en cuadros, fotografías y películas (¡especialmente porque no te pican los mosquitos!). Y sin embargo, por lo que se ve, llegó mi hora. 

Recientemente me mudé de una de las ciudades más grandes del mundo, a uno de los pueblos más chicos de mi país. Y aunque tengo el privilegio de vivir en una zona habitacional bien urbanizada, cómoda y segura, estoy, necesariamente, mucho más en contacto con la vida al aire libre, el campo, el lodo y los insectos de lo que he estado normalmente. Y envidio el privilegio de quienes viven -y lo disfrutan- verdaderamente inmersos en el campo con toda su riqueza de experiencias y sensaciones.

Ayer, por ejemplo, ayudé a mi papá a cosechar carambolos de sus hermosísimos árboles. Debemos haber estado cortando fruta durante unas dos horas. Llenamos algo así como 20 bolsas de tela de esas que venden en los supermercados para no utilizar bolsas de plástico. Todas las bolsas tenían carambolos por madurarse o maduros y en buen estado. El pasto bajo las copas de los árboles quedó lleno de carambolos picados por los pájaros y ya medio podridos. El árbol siguió ostentando, con gran garbo, gigantes racimos de esa belleza amarilla en la parte más alta a la que no pudimos llegar ni trepándonos al tronco.

El día dehoy, mi casa está rebozante de montañas de estrellas amarillas en todo tipo de fruteros, ensaladeras ¡y hasta cubetas! Ayer repartimos entre amigos y familia nuestro tesoro y ya comenzamos a buscar recetas para hacer cosas con carambolo porque no hay manera de comerlos todos antes de que se echen a perder. 

Qué sensación tan especial la de tomar el fruto del árbol ¡y morderlo! Jugoso, dulce... vivo. Se siente vivo. Esa ha sido mi experiencia cada vez que he tenido la fortuna de cosechar fruta de algún árbol. La primera vez, fue en Japón. Había huertos a los que la gente iba de fin de semana a manera de paseo. Al entrar, te daban una canasta para cosechar. Al salir, pesaban tu fruta y te la cobraban mucho más barata que en el súper. Cosechamos de esa forma blueberries, duraznos, nashis y tangerinas. Y como me sucedió ayer, morderlos era como comer algo vivo todavía... Suena canibalesco, pero en realidad es una sensación como de comunión, de integración con esto de lo que somos parte aunque a veces, inmersos en nuestras fortalezas de concreto que se extienden por kilómetros, lo olvidamos.

Está viva la fruta, el árbol, la tierra en donde echó raíces, los insectos revoloteando alrededor del colorido y aromático objeto de deseo... Está vivo el planeta más allá de uno mismo. Mmmm... es como volver a recordar que el ser humano no es el centro del universo, aunque a menudo nos convenzamos de lo contrario.

La tarde de ayer, mientras miraba a Renato morder un carambolo más grande que su carita, me emocioné mucho de que él tenga estas experiencias desde tan pequeño... él tendrá conciencia de la vida que vibra a su alrededor mucho antes de lo que lo supe yo... ¡qué afortunado!

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡Corte! Toma 2


"Experiencia es lo que obtienes
cuando no obtienes lo que buscas"

"A veces, la vida da una segunda oportunidad", escuché ayer en voz de un amigo al que no había visto en 18 años, y con ello en mente abrí este nuevo blog de compartir la vida.  

Suena bien eso de poder hacer un corte y mejor repetir la escena. ¡Corte! Toma 2. Pero la realidad es que así no funciona la vida. La vida se renueva a cada instante. La vida es irrepetible y escurridiza. La vida es finita, milagrosa, rara y por ello preciosa. La vida ocurre por infinitas casualidades, coincidencias y causalidades únicas. Y avanza siempre hacia adelante. Las escenas no se repiten, los errores no se borran, los aciertos no son permanentes ni hay una meta a la que pueda llegarse antes de tiempo. 

La vida es un proceso de duración indefinida, pero nunca eterna. Y como tal, hay que vivirla. Sin autorecriminación ni culpa inecesaria, pero sí con sentido de autocrítica y disposición para enmendar lo enmendable, así como para reconocer lo que ya no tiene remedio. Aprender a renunciar en el momento justo en el que no hacerlo nos haría más daño,  es todo un arte que bien vale la pena aspirar a dominar.

Y de todo esto somos siempre aprendices, siempre aspirantes, siempre practicantes perfectibles. 

Yo no quiero cortes ni segundas tomas, sólo quiero seguir caminando y no olvidar las lecciones aprendidas. Sólo quiero encontrar cada día en mi vida -tal y como es-, más motivos para sonreír y menos para lamentarme de mis acciones u omisiones. 

Sólo quiero seguir por aquí, viviendo y dejando alguna huella que sea grata recordar.