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miércoles, 28 de abril de 2010

Me gusta la noche


Me encanta la noche. Disfruto su silencio, su quietud, sus grillos. Cuando es noche estrellada me embelesa la negrura de su manto. Cuando, como hoy, la luna llena y su presencia ineludible nos abraza, no puedo resistirlo: salgo al jardín -o al menos me asomo a la ventana-, para bañarme de argentino placer hecho luz fría.

Esta noche mi jardín extravió su obscuridad. Ella se la robó y lo dejó iluminado, blanquecino, casi brillante. ¡Puedo ver la vida nocturna allá afuera!, y de nuevo atestiguo el vuelo de las hadas misteriosas lamiendo miel y polen de la flor como de vino.

Me gusta la noche. Para escribir, para pensar, para compartir y para amar.

lunes, 29 de marzo de 2010

Impermanencia nocturna y cotidiana

Noche de luna, de Viviana Bilotti

Esta noche suena un solo grillo... sí, uno solo. Es raro. De pronto se cansa y se escucha el silencio, pero sólo unos segundos. El grillo retoma su canto una y otra vez. Hay luna y es casi llena. Hay vacaciones en este fraccionamiento-resort, y para mi gratísima sorpresa, mis vecinos vacacionistas ¡no vinieron a hacer Rave! O sea, que tengo una noche de vacaciones, de luna casi llena, y de casi silencio -salvo el grillo. Es una buena noche. Se antoja sumergirse en el agua tibia y dejarse bañar por la selénica luz hasta sentirse en vuelo acuático-estelar.

Ahora, termina la magia. Ha llegado un perrito enojón a ladrarle a mi gato que dormía. El grillo desafinó y yo recordé que debo seguir trabajando...

¡Así es esto de la impermanencia!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Paradojas vitales


A veces llueve cuando no es verano, hace calor en el otoño, sale una flor en plena nieve o hay vendavales cuando es apenas primavera. A veces miras el atardecer más bello en el día más lluvioso. A veces sonríes llorando. A veces lloras a carcajadas. 

La vida es así. Llena de matices imposibles. De sorprendentes incongruencias y contradicciones. De maravillosa imperfección.

Gracias, por las paradojas y por el asombro.

martes, 29 de septiembre de 2009

Sonrisa y luz


De nuevo esa imagen tan recurrente y, sin embargo, tan hermosa. Esta noche, como coronando el cénit de mi casa, estaba la luna, casi media y un brillante luminoso junto a ella. Como el lunar junto a la boca de Cielito Lindo. Y, ya sabemos como es eso de ver lo que queremos ver en todo. Hasta hace poco tiempo, el satélite y el astro me evocaban un par de amantes. Hoy, me vi a mi misma: sonrisa de luna, lunar de luz. Me gustó la evocación. La sonrisa y la luz en medio de esa solitaria inmensidad. Hay, por supuesto, millones de otras estrellas, pero esta noche no se ven.

Me gusta mi luna sonrisa, me gusta la noche y esta luminosa sensación de ser un lunar estelar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Un big bang en la mirada


Imagina dos mares que se juntan de pronto, en la más inesperada de las coordenadas de este mundo. El choque de mareas, de ritmos y vaivenes, de temperaturas, de densidades, faunas y floras debe ser confuso. Pero eventualmente lo logran: sincronizan su impredecibilidad y se vuelven un solo cuerpo de agua, se reconocen, resuenan como notas afinadas y esos dos universos comienzan a danzar un imposible tango al infinito. 

Así nos pasa a los seres humanos con cada nuevo encuentro de pieles, de labios, de manos, o hasta de miradas... cada vez que tropezamos por primera vez o por enésima con otro, dos eternidades colisionan y comienza de nuevo la creación. Somos un bing en potencia, o un bang latente. Pero para ser big bang, hacen falta por lo menos dos.

¡Qué milagros colosales se generan con tan sólo dos presencias!