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domingo, 6 de diciembre de 2009

Anhelo tu felicidad, anhelo la mía.


¿Dónde está el amor compasivo del que hablan los budistas? ¿Tendremos acceso a él desde esta experiencia humana tan llena de sombras? ¿Habrá que hacerse santo para poder vivirlo? ¿Cómo aplico a mi realidad ese deseo de bienestar para el otro incluso cuando ese bienestar implica dolor para mi? Deseo de verdad encontrar una respuesta dentro mío porque, en mi experiencia, todos los demás tipos de amor son falaces y causan más dolor que plenitud. 

1 comentario:

  1. Para mí, no es cuestión de donde está o cómo se da, simplemente es y fluye de cuando en cuando en nosotros.
    No hay que ser santo, espero... pero de todos ése amor no me interesa tanto, en todo caso sólo el amor.
    Una experiencia cercana me parece más cercana vivirla con mascotas, cuando las amas con desapego. Tengo gatos y a veces me arañan o muerden, accidental o intencionalmente... pero no le das la importancia a que si una persona amada te lastima en cualquier forma y les sigues queriendo igual.

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