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miércoles, 19 de enero de 2011

Mirando el cielo

La historia se cuenta en guerras, la vida en desgracias, el día en problemas... ¡qué formas tan sutiles tenemos de mirar el punto negro en la hoja en blanco!

Hace algunos años tuve la oportunidad de asistir a una boda hindú en Calcuta. Disfruté muchísimo el evento, por todos los rituales tan exóticos, por su espiritualidad, por su colorido, por su alegría.

Y luego vino el viaje. Aprovechamos para conocer algunas de las ciudades principales de la región de Rajasthan, incluídos Udaipur con su hermosísimo palacio en medio de un lago, Jaipur con su increíble arquitectura y diminutas ventanitas, la belleza de la ciudad abandonada de Fatehpur Sikri, y la majestuosidad del famoso Taj Mahal.

Cuando volví de mi viaje, cargada con miles de fotos hermosas, algunos saris de seda y deliciosos sabores nuevos en la memoria y el paladar, venía triste. Triste es poco, ¡deprimida! No podía quitarme de la mente las imágenes de cientos de niños pordioseros, con sus caritas sucias y llenas de moscas, flaquitos y mugrosos rogándonos limosna cada diez pasos. No podía dejar de pensar en las mujeres, enfundadas en sus saris coloridos, cargando en la cabeza sacos de material para la construcción en cualquier calle; no podía olvidar a los mutilados que salían en cada esquina, a los perros con sarna como rebaños en las calles; no podía quitarme la tristeza de todo lo que no podía hacer para ayudar a tantos millones de personas en desgracia...

Así, cuando una señora en un encuentro casual me preguntó ¿qué te pareció la India? Yo le respondí con mi lacónico recuerdo impregnándome la voz "Fue un viaje muy difícil, lloraba todo el día mirando la miseria ahí, a la mano y a la vista, me deprimí muchísimo". Ella me sorprendió con su respuesta: "Mira, es que hay dos formas de visitar la India, mirando el suelo o mirando el cielo", dijo categórica. "Yo fui mirando el cielo, y ha sido uno de los mejores viajes de mi vida".

Su afirmación fue una enseñanza que hoy recupero con esta reflexión. También hay esas mismas formas de contar la historia, la vida, el día.... a partir de las guerras entre los pueblos, o de la fraternidad humana, a partir de las desgracias o de las bendiciones, a partir de los problemas o de las oportunidades. ¡Mis recuerdos del viaje a la India estaban centrados en lo doloroso! Mi memoria discriminaba las miradas profundas, las sonrisas sinceras, la alegría contagiosa aún en la pobreza, la belleza de la gratitud de esa gente que, con todas sus carencias, agradecían postrados en el piso por lo que sí tenían...

Hoy te invito a ver -en tu entorno y en tu interior- los monumentos en lugar de las ruinas, a optar por los motivos para sonreír, en vez de aquellos para lamentarnos, a contar pero sobre todo a vivir la vida desde la dicha de estar vivos, desde el gozo de aprender, desde la capacidad de ver la belleza y la bondad implícitas en cada experiencia.

¿Qué tal empezar por recordar todas las veces que nos hemos enamorado más que todas las veces que nos hemos decepcionado? ¿Cómo contarías hoy tu día, si lo hubieras caminado mirando el cielo?

miércoles, 5 de enero de 2011

Porque ya casi no duele

La ausencia de dolor es maravillosa. Y, salvo cuando estamos inmersos en el dolor, ¡la damos tan por sentada! Un dolor de muelas, un calambre, una jaqueca, un cólico, nos hacen perder el equilibrio, la capacidad de disfrutar el momento, hasta de respirar fluidamente... Cuando por fin desaparece, sonreímos de oreja buscando a quién agradecer el milagro.

Y así nos pasa con todo. No solemos darnos cuenta de la abundancia, hasta que sentimos la carencia. No solemos vivir con el corazón lleno de gratitud, hasta que se cruza en nuestro camino una pérdida irremediable y, sólo entonces, caemos en cuenta de lo mucho que apreciábamos eso que perdimos.

Supongo que es nuestra naturaleza. Pero esas pérdidas, esas carencias, ese dolor nos presentan la oportunidad de reconocer lo que antes había, y con ello, lo que aún tenemos. Nos regalan instantes de lucidez para recordar lo bendecidos que somos con el puro hecho de estar vivos, más los infinitos añadidos que tenemos cada uno en nuestra existencia.

Hoy, después de una buena dósis de analgésicos, me deshice de un dolor casi insoportable. Y me siento renovada, viva, tranquila, feliz. Con tanto por lo que decir gracias, hoy doy gracias por que no me duele nada (o bueno, casi nada!) ¡Qué bendición!

Y ¿tú?, ¿de qué das gracias este día?


lunes, 27 de diciembre de 2010

La incertidumbre: una oportunidad



En los últimos años ha habido ciertas ideas que le han dado sentido a mi búsqueda personal de forma muy puntual: integridad en el 2008; soledad gozosa en el 2009; aquí y ahora en el 2010. Y estos últimos días, sin buscarla, la palabra incertidumbre se ha colado en mi conciencia de una forma diferente a como la había percibido siempre.

Para mi, incertidumbre era una palabra incómoda, que me causaba miedo, ansiedad, desasosiego. No obstante, las lecciones de vida del año que está por terminar me han dejado una enseñanza importante: es verdad, tal y como lo dicen los sabios de todos los caminos, la incertidumbre es la única realidad. Vivimos parados en ella, por más que nos esforcemos en construir la fantasía de la estabilidad, en planear el futuro como si estuviera en nuestras manos saber qué sucederá, como si pudiéramos garantizar siquiera que estaremos vivos dentro de un segundo.

En este año sentí que se me caía el mundo en más de una ocasión, y sobreviví. Pensé que nunca podría olvidar, y olvidé. Pensé que nunca podría perdonar, y perdoné. Pensé que nunca podría adaptarme a mi nueva realidad, y me adapté. Pensé que qué bueno que había logrado todo eso, porque así era ahora mi vida, y no iba a cambiar... ¿y adivina qué? Volvió a cambiar. En el momento más inesperado, de la forma más inverosimil. Casi no termino de salir de mi asombro, y al mismo tiempo pienso: ¿pues qué esperabas? Si tú ya sabes que todo cambia, todo el tiempo...

En este preciso momento, incertidumbre me parece una palabra emocionante, interesante, intrigante e infinita: abre todas las posibilidades. No me asusta, no me quita paz, ni me hace sentir ganas de acabar con ella. Por el contrario, la encuentro inspiradora y estimulante.

Me gusta la palabra incertidumbre para el 2011. El concepto será: Incertidumbre es oportunidad.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Caminando coincidencias



¿Cuántos caminos hubieron de trazarse para que tú y yo coincidiéramos?, ¿cómo fue, como es, como será? Cuenta Cortazar que, al igual que en su obra maestra, Rayuela, él conoció a una mujer con quien, sin ponerse de acuerdo, se encontró en la misma esquina de París, en donde los protagonistas de su novela coincidieron en una escena similar. (No te pierdas la serie Imaginantes que comparto abajo).

Mi vida, como seguramente la tuya, está construida sobre coincidencias. Encuentros inesperdos, cambios de planes que provocan lo inimaginable, retrasos que nos evitan la muerte o que cambian para siempre nuestras vidas. El orden del caos.

La incertidumbre me asustó siempre. Hoy, de forma inexplicable, la encuentro emocionante. Mi vida está por dar un giro importante. Lo sé, lo intuyo. Mis decisiones de los últimos años lo han ido preparando. Aún no acaba el 2010, y de pronto quisiera recorrer "el cassette" hasta el final del 2011 para ver qué sucedió.

Pero por fortuna, no se puede. No queda más que vivir el instante, dejar que la vida fluya y que los días me lleven, paso a paso, hasta el último mes del siguiente año. Entonces, me deleitaré reconociendo los vericuetos de la vida, y seguro agradeciendo una vez más todas las coincidencias que me han de llevar a mi futuro.

Feliz cierre de ciclo... recapitulemos.

Imaginantes: "Encuentro con el azar" Julio Cortazar

martes, 14 de diciembre de 2010

La vida es un salto en paracaídas... o muchos.

Pues aquí viviendo se me pasaron los días sin encontrar el camino hacia mis blogs. Han sido días llenos de revoluciones externas e internas. De cambios inminentes, inesperados, inevitables o voluntarios. Todo a la vez, supongo.

¿Alguna vez te tiraste de un paracaídas? Yo sí, en tres ocasiones. A veces ni yo lo creo, pero lo hice. Me entrené en la mayor de las inconciencias, en un taller que ofrecieron en la universidad. Hice mi primer salto "estático" (es decir, con un paracaídas militar que se abre por sí solo a unos cuantos segundos de haber saltado de la avioneta), absolutamente emocionada, con el miedo taimado por el entusiasmo que da la ignorancia. En el último momento pensé que no me atrevería, pero ya no tenía alternativa, salté y por obra y gracias de mi buen karma, todo salió bien. El paracaídas se abrió y mi grito de terror se perdió en la inmensidad del cielo por el que de pronto me encontraba cayendo a no-sé-cuántos-muchísimos kilómetros por hora. Como en un suspiro vi la tierra acercarse vertiginosamente, vi la copa de un árbol -el único árbol en kilómetros- casi en el mismo instante en que rodé por el piso a un laditito del tronco. Y se acabó. Lo había logrado.

Mi segundo salto lo hice por puritito orgullo. Iba más aterrada que en el primero, dado que ya sabía lo que se sentía: ¡vértigo suicida! Sin embargo, qué satisfacción sentí cuando llegué Y el tercero, simplemente no me explico por qué lo llevé a cabo. Pero en el instante en que me encontraba en medio de la nada llegué a la conclusión de que no tenía necesidad alguna de seguir pasando por ese estrés. Y di por terminada mi carrera como paracaidista.

Así han sido estos días... algunos como primeros saltos, otros como segundos, otros como terceros. Saltos al vacío de lo desconocido, saltos al vacío de lo conocido, saltos que no quiero repetir, o que sé querré repetir eternamente... Cambio. Y en ese ir y venir de mi vida y sus paisajes, perdí el paso de bloguera comprometida.

Pero aquí estoy, de nuevo, retomando la carrera y encantada de que sigas ahí para acompañarme en el camino. (Y ¡gracias a Hana por jalarme las orejas!)

Un día de estos me animo y me aviento en Parapente.... ¡ya te contaré!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Hacerse cargo

A veces no puedo, a veces no quiero, a veces sólo tengo ganas de parar, de respirar profundo y de encontrar algo hermoso en qué posar mis ojos. Y lo hago. También eso es haceme cargo, de mis necesidades más profundas y vitales: las internas.

Y está bien, lo sé. Y puedo soltar mi autoexigencia y mis expectativas... sólo ser, sólo estar. También eso pasa. Y está bien.

Te deseo un instante como éste: de fluir, de soltar. Un instante de paz.

martes, 2 de noviembre de 2010

Muertos y vivos


Altares, flores, copal, Mahakala, caballitos de mezcal, sal, azúcar, incienso, pan de muerto, chocolate, Tara Blanca, papel picado, un Boddisatva, luz y las fotos de mis once muertitos más queridos, se hacen presentes este Día de Muertos. Mi altar es ecléctico, como mi vida, como lo que creo, lo que hago, lo que siento.

Estos son días intensos en mi vida, momentos de transición -¡como todos, supongo!-, de pasos firmes, con propósito, aún si no siempre con una dirección tan clara. Cuando me siento bien, cuando tengo ganas de reir, de volver a soñar, de creer, de alzar el vuelo, sé que mis pasos caminan con buen rumbo, y me siento tranquila, en paz.

Hoy, en mis plegarias, pediré por mis muertos, y por mis vivos. Por mis muertos porque es su día, por mis vivos porque es nuestro tiempo. Esta noche brindo por partida doble.

¡Feliz día de muertos, vivos!


lunes, 18 de octubre de 2010

Me siento viva



Están regando el pasto. Desde mi ventana veo la lluvia menudita que genera el aspersor, regando diamantes luminosos por todo el jardín. También hace arcoiris imposibles a la altura de mis ojos, y es evidente que riega, no agua sino vida.

No regamos a diario. Tratamos de ahorrar agua y mantener al mismo tiempo este pequeño paraíso verde y fresco. Y la tierra es tan noble, la vida tan empecinada y el clima de este lugar tan benévolo, que hasta las plantas más arrinconadas retoñan sin preguntar. El platanar sigue regalándonos pencas como si no quisiéramos comer nada más en todo el año. Y ahora también está el papayo, que ya tiene un fruto que promete colorido y dulzura, y unas cuantas flores que pronto darán paso a más regalos como éste.

Pero hoy, me he quedado embelesada con el pasto... el verde pasto. Que parece querer decirme a gritos: !vive, yo invito! Siente el placer del agua fresca, del sol, de la mañana, de las luciérnagas cuando entra la noche, de la luz de luna, del viento a media noche.... ¡vive!

Y sí... hoy me siento viva.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Del otoño y sus parvadas



Entró el otoño. Y así se siente, como si hubiera entrado hecho una ráfaga de ocres y de cielos azules. Anuncia su llegada con orgullo y elegancia. Es tiempo de cosecha, de trabajo, de recompensa. Me encantan los colores del otoño, tan cálidos y ecuánimes, tan contundentes. En el otoño tengo ganas de caminar y dejarme envolver por el paisaje, tengo ganas de té caliente, de lectura al aire libre, de estrenar una pashmina y de escribirle cartas a la vida.

Aún no hace frío... pero vendrá pronto. Por eso me gusta esta estación, me recuerda que hay que vivir ahora, en este instante, ahora que es evidente que mi corazón late, que aún poso mis ojos en un horizonte colorido, que escucho el crujir de las hojas, que siento a mi cabello danzar con este viento fresco.

También es un tiempo de transición. Los árboles dejan caer las hojas secas, sueltan lo que ya no sirve, se preparan para el silencio del invierno, necesario para renacer. Los pájaros lo notan, pronto habrá demasiada quietud y frío. Mejor emigran.

Y esa es mi sensación. Yo también quiero dejar caer lo que no ilumina mi vida, lo que ensombrece mi mirada, lo que no me sirve. Una limpieza del entorno, del espacio propio, y del alma se vuelve inminente, necesaria. He estado organizando armarios y sacudiéndome el corazón. Llegará el silencio, el invierno. Pero no tengo miedo. Ya sé que todo pasa. Hasta lo que parece eterno.

Bienvenido el otoño y su cosecha, su luna llena, y sus parvadas de aves surcando los cielos con rumbo al sol.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mi gato y mis ganas de cantar

Tengo un gato residente y como siete visitantes subrepticios. No sé si Timothy invita, o si es su apatía la que los deja pasar. Me sorprende cómo mira al desfile de mininos atragantarse con sus croquetas, cómodamente apoltronado en mi silla de ratán. Tal vez ya es un gato viejo, maduro y cansado -tiene unos 6 años-, o tal vez es un felino de carácter tibio. Quizás sea un poco cobarde, o tal vez se trate del efecto secundario de su esterilización. O probablemente sólo sea que él ya comió y no siente necesidad alguna de defender las sobras... ¡total!, cuando vuelva a tener hambre sólo tiene que maullar un rato junto a mi ventana.

Dicen que todo se parece a su dueño... y yo me pregunto, ¿será?

He de decir que, aunque a veces me siento agotada de mi rol de mamá en sus 40s, sigo teniendo suficiente energía para defender lo mío. Tibia, no es una palabra que usaría para autodefinirme. Aún no estoy esterilizada y de un tiempo para acá sé que soy valiente. En cuanto a sentirme satisfecha como para no tener necesidad de defender las sobras... ¡tampoco es mi caso! Por el contrario, suelo estar en una eterna búsqueda de aquello que me falta, de lo que todavía no alcanzo, de lo que aún quiero conquistar.

Finalmente está lo de maullar junto a una ventana. ¡Eso sí que me gustaría! Aunque sustituiría la palabra maullar por la palabra cantar. Y hacerlo junto a una ventana o caminando por el campo sería un detalle sin la más mínima importancia. ¡Cómo se me antoja tener esa bellísima capacidad de alzar la voz con armonía y entonar una canción para arrullar al alma!

En conclusión, creo que en este caso, la dueña no se parezca a su gato... Y es muy bueno que además tenga conciencia de ello, porque si creyera que sé cantar como él aúlla, no dejaría dormir a los vecinos con tanta serenata. Pero como sí lo sé, mejor les comparto el hermoso canto de alguien que sí canta bellísimo, con la canción con la que esta noche mantendría a mi vecindario con insomnio: El Caracol, interpretada por Susana Harp.


martes, 31 de agosto de 2010

Abrazar el pasado

Hoy comprendí, profundamente, que para vivir el presente en plenitud, en conciencia, gozozamente, hace falta honrar cada instante del pasado, por doloroso que pueda ser. Hoy comprendí que eso también es el perdón -el perdón que nos libera del resentimiento hacia otros, pero sobretodo, el que nos libera del resentimiento hacia nosotros mismos-, reconocer que lo que somos hoy, es mejor siempre que lo que fuimos ayer. Por el simple hecho de que vivir nos da el regalo de la experiencia. Y la experiencia, nos permite crecer. No siempre nos sentimos mejor hoy que ayer... pero podemos estar seguros de que hoy, tenemos más experiencia que ayer. Y por lo tanto, más herramientas para vivir, más posibilidades de ser mejores seres humanos.

Hoy comprendí que para vivir aquí y ahora, soltando el pasado, primero he de abrazarlo. Y lo abrazo, con todas mis fuerzas, con todo mi amor para permitirle fluir y ser lo que está destinado a ser: un canal de transmisión de experiencias que me han hecho lo que soy hoy. Y hoy, estoy viva. De manera que por lo menos eso le debo a mi pasado -y mucho más.

Sólo quiero decir, gracias. De nuevo gracias.

domingo, 27 de junio de 2010

Cumpleaños y soledades

La mañana parecía tranquila. Ideal para tomar un baño relajante y arreglarse con tiempo y parsimonia para recibir invitados. Pero se volvió una mañana de pendientes no previstos: ¡Faltan las flores!, y el clavo que me encargó mi papá para poner sobre carbón y ahuyentar a las moscas en el jardín. Y, ¿qué voy a dar de botana?, habrá que ir por un queso, pan campesino y unos cuantos kilos de fruta fresca y colorida para este día tan caluroso. ¡Uy!, no había pensado en el agua de sabor para beber, ¡ni en mi pastel!, ese lo compraba siempre alguien más pensando en mí. La cerveza está al tiempo, también hay que ir por una bolsa de hielo, poner la carpa para la sombra, acomodar las mesas de servicio y buscar los manteles largos y alegres para la ocasión... Y estoy a dos horas escasas de la hora de la cita, ¡mis invitados llegarán antes que yo!

Inicié vigorosa, estrenando blusa y calzando alpargatas azul cielo, el recorrido de los mil y un pendientes. Mis lentes obscuros protegían a mis ojos del sol intenso, y protegían al sol de mis lágrimas inoportunas. Llegaron sin aviso mientras iba conduciendo, sintiéndome fatal de preparar mi fiesta sin un par de brazos solidarios y cariñosos haciendo equipo conmigo. Pensé en tí, inevitable, y te extrañé. No sólo por la ausencia que sentía en estas horas de armar la bienvenida a los amigos y quereres, sino por tanto compartido que hoy no compartiríamos.

Pero luego me sequé las lágimas. Pensé en las formas en que sí estás en esta etapa diferente de nuestras vidas. Pensé en los brazos, ojos y corazones que hoy me acompañarían y para quienes preparaba todo esto con cariño y emoción... recordé lo afortunada que soy por tanto amor que me rodea. Y pensé: puedo cargar unas sillas, unas mesas y las copas para el vino por mi cuenta. No pasa nada. Lo que sería realmente triste es que decidiera no hacerlo...

Entonces llegué a casa, con el carro cargado de flores de colores, con el agua de coco y mandarina, con los manteles largos y el pan campesino y crujiente... Y encontré a mi papá, inventando mecheros para humear el ambiente con perfume de clavo para todas las mesas. Lo abracé y pensé: Sí que fui tonta. Soy sola, por supuesto. Solos somos todos. Pero tengo un tesoro tan repleto de amores... Todos fueron llegando, poco a poco. Y cuando cayó la lluvia por la tarde, empapando la fiesta y las risas, y las miradas tiernas y el cariño genuino de la gente a mi lado... volví por un momento la mirada al espejo y sonreí. Cuántas soledades necesito para aprender que sola se está siempre, y que es sólo entonces, desde esa soledad conciente y plena, que se siente el calor de otras soledades que acompañan.

Gracias, amigos, por estar en mi vida de esta forma.

miércoles, 16 de junio de 2010

Por la libertad de Angeles

¿Puede medirse el amor? Ayer me fue medido*y me dejó pensando tanto en ello... Creo que el amor es una de estas cosas que se retroalimenta a sí misma. Amar, genera más y más amor. Y también es una de esas cosas inconfundibles, que inequívocamente hacen bien, al cuerpo, a la mente, al alma y al entorno. El amor sólo se parece al amor, me dice todo el tiempo mi amiga Lorena. Y es una afirmación muy sabia. A veces confundimos el amor con otros sentimientos que nos hacen daño: apego, dependencia, inseguridad, miedo a la soledad o hasta un mezquino deseo de hacer mal a otro.  Si hace daño, no puede ser amor. El amor se siente bien, te hace crecer, es generoso y provoca cosas positivas a nuestro alrededor. De otra forma, no puede ser amor.

Y esto viene a cuento porque deseo aprovechar este espacio, para solicitar tu apoyo difundiendo el caso de Angeles Carpinteiro. Una mujer mexicana, víctima por muchos años de violencia intrafamiliar y hoy injustamente detenida por medio de actos de corrupción y abuso de poder instrumentados por su excónyuge, para quitarle la custodia de sus hijos.

Con este acto que quizás el agresor pueda justificar como un acto de amor, está provocando un enorme dolor a una madre, a sus propios hijos a quienes está confundiendo, llenando de resentimiento y privando de su propia mamá... ¿cómo puede esto ser amor? Creo que si la maquinita midiera el amor de este señor, muy probablemente tendría en su ser un nivel mucho más alto de odio que de amor... Y por eso, es digno de compasión y de oraciones. 

Pero Angeles necesita de nuestro apoyo, y aquí te invito a tomarte unos minutos para ayudarla. A continuación reproduzco una carta que te agradeceré coloques en el muro de tu FB, o difundas a través de tus contactos, para dar visibilidad a este caso y ayudar a Ángeles a desatorar su irregular caso y recobrar su libertad y, sobre todo, a sus hijos. También puedes colocarla en el buzón del procurador, en la siguiente página: http://www.pgjdf.gob.mx/

Dr. Miguel Ángel Mancera Espinosa,

Procurador General de Justicia del Distrito Federal

 

Estimado Señor Procurador,

 

Nos dirigimos a usted para externarle nuestra preocupación. La Sra. María de los Ángeles Carpinteiro Franco, quien ha sido víctima de violencia doméstica por varios años por parte de su ex–conyugue, fue acusada injustamente por su agresor y, en consecuencia, detenida por las autoridades.
 
 La Sra. María de los Ángeles Carpinteiro Franco NO DEBE ESTAR PRIVADA DE SU LIBERTAD. Le pedimos Señor Procurador que en este caso se proceda conforme a la ley y a la justicia.

 

Atentamente,
 
Mujeres Aportando a Mujeres, AC. 

Muchas gracias!!!


*Fui a una sesión de escaneo con un sistema de salud alternativo llamada Scio que, al parecer, hace cosas increíbles como escanear tu cuerpo e identificar en dónde está bloqueada tu energía para con ello darte un diagnóstico de posibles problemas de salud tanto a nivel físico como emocional.  Scio fue inventado por un científico de la NASA en un desesperado intento por ayudar a su hijo que nació con alguna deficiencia. No soy médico, y no entiendo de la viabilidad de estas cosas, pero me llena de esperanza que haya personas tan reconocidas en el ámbito de la ciencia, como el Dr. William Nelson, proponiendo alternativas de salud como ésta.

 


viernes, 4 de junio de 2010

El camino de la bondad y la belleza


Como siempre desde que la conozco, Elena de Hoyos logra sorprenderme, conmoverme e inspirarme con su forma de pararse en el mundo, tan llena de amor y compasión, de compromiso y de idealismo, y su capacidad de aterrizar lo que para muchos de nosotros son sólo sueños.

Esta tarde, tuve el privilegio de acompañarla en una sesión de un taller que imparte a empleados de la Procuraduría de Justicia del Estado, para crear una "Cultura del Buen Trato", desde la perspectiva de género, de derechos humanos y de la visión poética del mundo. Una belleza.

Su meta, según nos compartió, es "encontrar la bondad y la belleza" en cuanto se le presenta en la vida, en el mundo. Con ello, llena su corazón -y el mío- de esperanza y de inspiración. Fui testigo del reconocimiento de sus talleristas, ante lo que consideraban una experiencia totalmente distinta de lo que antes habían recibido como capacitación; para muchos de ellos resultó un ejercicio edificante y revelador. Fue un enorme gusto verla entregada, con la pasión y dulzura que la caracterizan, a este proyecto tan necesario e importante, como es generar un compromiso que transforme el servicio de nuestros servidores públicos, y la percepción que de ellos tenemos.

Y fue un día completo de taller. Esta mañana, tras un difícil taller de poesía y pintura para adolescentes que impartí con mi amigo el pintor Arturo Gaytán la semana pasada, tuve la oportunidad de recapitular los resultados... Fueron mejores de lo que yo misma pensaba. Textos llenos de inocencia y sensibilidad, de hermosas imágenes y metáforas originales, de trabajos pictóricos llenos de color y entusiasmo. Y de un bonchecito de escritos de los talleristas para sus instructores, plenos de gratitud y afecto.

Después de la gran frustración que sentí ayer, con el desencantado cierre del taller y la generalizada actitud apática del grupo, recibir la retroalimentación tan entusiasta y afectuosa hasta por parte de los más difíciles, fue muy conmovedor. Y después de la experiencia de la tarde con Elena de Hoyos, me quedo pensando.... ¿En dónde encuentro la bondad y la belleza de mi experiencia del taller de poesía?

Encuentro algunas cosas. Por un lado, el área de oportunidad ante mis ojos: aprender a manejar grupos para el trabajo en talleres. Por otro lado, la maravilla que es el arte y la belleza en el lenguaje. Pese al grupo y a los instructores, la poesía toca el corazón, despierta la creatividad y espavila los sentimientos. Durante las últimas dos semanas, sembramos semillas de poesía y de pintura que dejaron una huella visible en los jóvenes talleristas. Hoy, no tienen escapatoria. Ya la poesía tocó su vida, florecerá, eso es seguro. Y echarán mano de ella cuando menos se lo esperen. No hay nadie que domine la poesía, es Ella quien, de pronto, te habita sin permiso y te invade la vida. Entonces, logras verlas: la bondad y la belleza, se vuelven parte de tu vida.

*Elena de Hoyos, feminista y poeta, es la editora de la Revista Específica, una publicación cultural dirigida a poblaciones vulnerables, interesantísima.

domingo, 23 de mayo de 2010

Existir y compartir



"La palabra genera mundo", escuché decir este sábado a mi amigo Miguel Angel. Y me dejó girando, girando, girando la mente hasta marearme. La charla hasta la madrugada de la pijamada entre amigas entrañables del viernes, la risa cómplice con mis amigas mientras tratábamos de tomar notas como niñas aplicadas en el Coloquio, los taquitos de guacamole con chapulines, acompañados de un Alipús San Juan y el son cubano del sábado, y el exquisito concierto de Susana Harp el domingo, terminaron de hacer de éste, un fin de semana memorable.

Qué deleite es la amistad, el compartir lo cotidiano y lo extraordinario, el gozo de vivir, de saborear, de moverse al ritmo de la música para luego, recordar. Qué deleite es compartir un día de esto y lo otro por puritito gusto. Qué deleite es reirse en sintonía, con la alegría vuelta canto a capela, con las memorias y los sueños a manera de elegantes accesorios para los jeans de fin de semana en nuestra gran ciudad.

Y como aprendí que la palabra genera mundo, aquí lo expreso, con unas cuantas letras declarando y afirmando, con unas cuantas frases para dejarlo plasmado en el tiempo que queda atrapado en estas páginas virtuales: ¡gracias, amigos por existir y acompañar mi existencia!

miércoles, 28 de abril de 2010

Me gusta la noche


Me encanta la noche. Disfruto su silencio, su quietud, sus grillos. Cuando es noche estrellada me embelesa la negrura de su manto. Cuando, como hoy, la luna llena y su presencia ineludible nos abraza, no puedo resistirlo: salgo al jardín -o al menos me asomo a la ventana-, para bañarme de argentino placer hecho luz fría.

Esta noche mi jardín extravió su obscuridad. Ella se la robó y lo dejó iluminado, blanquecino, casi brillante. ¡Puedo ver la vida nocturna allá afuera!, y de nuevo atestiguo el vuelo de las hadas misteriosas lamiendo miel y polen de la flor como de vino.

Me gusta la noche. Para escribir, para pensar, para compartir y para amar.

jueves, 15 de abril de 2010

Para Chile y todos los otros pueblos en esta racha de sismos


Aquí les comparto un texto que me pidió Cynthia Gaethe para un programa radial, con el objetivo de reunir mensajes de aliento para su pueblo, que aún sigue reconstruyendo su espacio tras el terremoto el mes pasado.

Sirva también como palabras de aliento para los otros países que han sufrido sismos importantes desde entonces para acá... incluído el que se anunció hoy en las noticias, que tuvo lugar en China y el Tibet.

Mis plegarias para quienes perdieron la vida, para quienes sobrevivieron y se enfrentan a la nueva realidad... Om mani padme hum.


Para Chile

El cambio es parte fundamental de la existencia, lo sabemos. Se transforma el mundo –todo lo que nos rodea- a cada instante. Nos transformamos nosotros, desde el primer segundo en que tenemos vida, sin parar, hasta su término. Se transforma la realidad, la percepción, el día hasta volverse noche, la noche hasta volverse día.

La transformación es, también, pérdida. Perdemos lo que era, para dar paso a lo que es. Luego, perderemos lo que es, para dar paso a lo que será. Y así, hasta el infinito. Y sin embargo, nos cuesta mucho enfrentaros a esa condición tan cotidiana que es parte de nosotros. En especial, cuando la pérdida es inesperada, como en el caso de las tragedias naturales que transforman el paisaje destruyendo lo que, ilusoriamente, pensábamos inamovible, permanente, o al menos de largo plazo.

Un ejemplo claro son los terremotos, como el que azotó recientemente al hermoso sur de Chile, y los que siguen golpeando distintos lugares en nuestro lastimado planeta. La pérdida de vidas humanas, tan irreparable, nos dificulta enormemente reconciliarnos con los acontecimientos como lo que son, parte de un proceso natural y perenne de existir. Y sin embargo, es necesario recordarlo. Porque ante la pérdida irreparable de un ser amado –e incluso ante la pérdida de una mera pertenencia material--, lo único que sana es la aceptación, el soltar, el recordar que todo cambia y se transforma momento a momento, irrevocablemente.

Y con ello, viene una buena noticia. Esta situación, la que tenemos hoy, tras las pérdidas y los cambios casi inconcebibles con que nos sorprende la vida, ¡también cambiará, también se transformará! Esto, no es sólo posible, sino seguro. Como dice la sabiduría popular, el tiempo todo lo sana. Pero no sólo el tiempo que es un fenómeno independiente de nosotros, también existen herramientas que podemos utilizar a nuestro antojo: la voluntad y determinación son dos de ellas.

Hoy te hago esta invitación: echa mano de todas las herramientas a tu alcance para transfomar el mundo. Sea que tu pérdida haya sido grande o pequeña, éste es un momento lleno de oportunidades para ti. Las crisis nos presentan dos alternativas: el colapso o el crecimiento. Chile no colapsará, Chile crecerá. Y tú, eres parte de esa transformación.

Es hora de sacudirse los lamentos; es hora de mirar lo que quedó, lo que sí somos y tenemos, y empezar a caminar. Tu país te necesita, tu gente te necesita. Y tú puedes hacer la diferencia.

¡Animos, Chile! Esto también pasará. Y cuando pase, tú serás más grande, y los tuyos más felices.

Desde México, toda mi solidaridad y cariño.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Somos hadas


Erika y Rebeca se sumergen en los pasos, los ritmos y los tiempos. Su fuerza cuando bailan sólo es equivalente a su femineidad irrefutable. Planean un ensamble de danza, música y poesía. Crean en el aire una construcción sensorial que, dentro de poco, será la perfección y la belleza expresada en sus siluetas en armonía y en trance.

Lilyán juega con las palabras, las amasa, las teje con los dedos hechos aguja de un estambre intangible de emociones. A lo lejos oye los murmullos, a veces voltea a verlas, escucha su debate sobre danza, movimiento y elementos esenciales.

Beatriz irrumpe, con su cándida sonrisa, y deja discreta una jarra de agua fresca sobre el escritorio. Trae el globo terráqueo que habíamos dejado olvidado en el comedor. ¡Ahí viene mi mundo!, exclamo. Ella se ríe y nos dice, ¿Por qué me dicen así? Todas reímos, desde el fondo del alma.

Somos el mundo, ella lo es. Nosotras lo somos.

Somos hadas. Cada una con alas y sueños propios. Cada una entiende en la mirada de la otra sus anhelos. Desde nuestros propios riscos y playas con oleaje enfurecido, desde nuestros propios estanques de paz y de esencias diluidas por el tiempo, nos reconocemos. Somos hadas, hermanadas por millones de hilos casi imperceptibles de caminos andados a lo largo de la historia. Somos hadas, de alas transparentes, caminando juntas para descubrir qué son y cómo se usan, para descubrir, cualquiera de estos días, que son para volar, y compartir el asombroso evento con las otras.

El mundo femenino es profundo y cautivante. Es un deleite ser mujer y disfrutarlo.

Cómo puedo no agradecerles, mujeres que habitan mi existencia, su compañía en este camino de misterios y aventura.

Gracias, amigas, todas, por estar en mi vida.


lunes, 29 de marzo de 2010

Impermanencia nocturna y cotidiana

Noche de luna, de Viviana Bilotti

Esta noche suena un solo grillo... sí, uno solo. Es raro. De pronto se cansa y se escucha el silencio, pero sólo unos segundos. El grillo retoma su canto una y otra vez. Hay luna y es casi llena. Hay vacaciones en este fraccionamiento-resort, y para mi gratísima sorpresa, mis vecinos vacacionistas ¡no vinieron a hacer Rave! O sea, que tengo una noche de vacaciones, de luna casi llena, y de casi silencio -salvo el grillo. Es una buena noche. Se antoja sumergirse en el agua tibia y dejarse bañar por la selénica luz hasta sentirse en vuelo acuático-estelar.

Ahora, termina la magia. Ha llegado un perrito enojón a ladrarle a mi gato que dormía. El grillo desafinó y yo recordé que debo seguir trabajando...

¡Así es esto de la impermanencia!

jueves, 18 de marzo de 2010

Avance de primavera



Ahora la lluvia matutina tuvo la textura de la seda y el color de los sueños que se vuelven realidad. Llovió primaveras, llovió semillitas con forma de corazón envuelto en papel celofán. No tengo idea de qué planta sueñan con llegar a ser, pero sé que se sembraron solas en mi jardín y en mi imaginación. Llegaron así, sin aviso, como llovizna sorpresa, y nos dejaron una alfombra de vida en potencia como aviso del cambio de estación. Bienvenida la primavera anticipada y el viento cálido que la trae hasta mi casa.